sábado, 29 de agosto de 2009


Este soy yo, en 1958. En abril de aquel año fuí operado de amigdalectomía, en el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo. Un lunes llegamos, con mi madre, provistos de una toalla al dispensario de O.R.L. Me pasaron a una sala prequirúrgica, me infiltraron las amigdalas con anestesia local, y me sentaron en las rodillas de un celador. El otorrino me colocó un abrebocas y procedió a la extirpación de ambas amigdalas. Las vi caer en una batea, junto con una discreta hemorragia. No sentí ni dolor ni miedo. Me sacaron y me mandaron a casa con una excelsa recomendación: natillas y flanes ( en abril , por entonces, no se elaboraban helados). Eso fue, exactamente, Cirugía Mayor Ambulatoria. Ahora hace pocos años aquí la han descubierto. ¡Qué ironías tiene nuestra sociedad politico-institucional!