sábado, 18 de diciembre de 2010

El Síndrome de Genovese

La noche del 13 de marzo de 1964 Kitty Genovese, empleada de un bar de Hollis -Nueva York-, fue asesinada cerca de su casa cuando regresaba del trabajo. El agresor, Winston Moseley, la apuñaló en dos instancias y la violó. El crimen ha pasado a la historia por las circunstancias de pasividad de todos quienes oyeron los gritos y presenciaron el homicidio sin dignarse a intervenir para ayudar a la víctima. Ese efecto espectador fue posteriormente analizado y debatido bajo la perspectiva de la Psicología, cuyas conclusiones se resumen en la dilución de responsabilidad para actuar cuando son varios los observadores de una emergencia. Más adelante se diseñaron experimentos controlados que corroboraron esa inhibición colectiva frente a la reacción positiva que si se daba con un solo observador. Es decir, que los treinta y ocho testigos se bloquearon en el momento de la agresión sin que ninguno de ellos se decidiera a prestar auxilio a Kitty Genovese, por mucho que el reclamo, estímulo, de la tragedia llegase perfectamente a sus oídos. No se produjo ninguna respuesta, ni siquiera una débil o testimonial respuesta, como si el horror que padece un semejante desactivara toda reacción. Misteriosamente cruel.

El asesino fue condenado a muerte y luego se le conmutó la pena por la de cadena perpetua. A pesar de haber solicitado la libertad condicional, esta le ha sido denegada por duodécima vez en 2006, y permanece en prisión desde hace 46 años. Al menos la Justicia no ha sufrido el efecto espectador ante los reiterados intentos de conseguir una inmerecida libertad. En otros países, en España por ejemplo, el sujeto habría quedado libre y hasta es posible que hubiese reincidido. El síndrome de Genovese se sigue dando, pero Winston Moseley no es ya protagonista, ni lo será. Cuando menos tras aquella execrable acción si ha habido una determinante reacción institucional, que no devolverá la vida a la mujer pero si inspirará tranquilidad a sus allegados y confianza a los ciudadanos. Estos valores, resultantes de la aplicación firme de las penas, no son capaces de detener nuevos crímenes pero consiguen dar un soporte cívico y social antagonista al efecto espectador de la inacción ante el crimen.

En el fondo del síndrome de Genovese puede residir un fenómeno de ignorancia colectiva, y hasta de acomplejamiento de lo natural, eludiendo decisiones en la zafiedad de que otros lo harán, activando cobardías inadmisibles. La sociedad occidental ha teorizado mucho en aspectos de protección ciudadana pero, al mismo tiempo, ha extirpado capacidades primigenias que existían ancestralmente cuando el Poder residía en un simbolismo que se ejercía activamente por todos sus miembros como una extensión directa del mismo. La jerarquía familiar, hoy bastante dañada por relativismos injustificados, es uno de los ejemplos. Y jerarquía no es autoritarismo sino asunción positiva de responsabilidades. Eso faltó aquella triste noche en Nueva York y en innumerables ocasiones más.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

WIKILEAKS


¿Y ahora qué?. Nos estamos enterando de lo que todos, o casi todos, ya suponiamos. ¿Y qué?. Miles de datos de despropósitos, amenazas, opiniones turbias, maldades. Radiografías del Poder, y de la inmisericorde esencia de lo humano. Me resultó, hace años, escalofriante aquella conversación entre Nixon y Kissinger acerca de la guerra de Viet Nam en la que el presidente le sugería emplear armas nucleares para vencer y vencer en las elecciones. Días después se olvidó el testimonio difundido. Nadie, absolutamente nadie, persiguió esa amenaza permanente. Ahora los medios se han llenado de noticias torrenciales sobre otras atrocidades y el mundo se taquicardiza, pero no más que tras las copas de nochevieja. Todo volverá a su cauce, a la ignorancia compartida. Ellos ajustando sus trapicheos, sus batallas personales, sus negocios, y sus deshonestidades. Los demás esperaremos hasta la próxima, hasta otra ocasión en la que nos revelen más atrocidades, puede que entonces sea hasta con videos compremetedores y vergonzantes de grandes personajes en plena pederastia, o escatológicos, o sangrientos. Y se armará otro revuelo, pero todo seguirá hasta otra próxima.
No tengo la fórmula para combatir tanta hipocresía ni tanto oportunismo. Solo un modesto consejo: aléjense de políticos y sus lacayos. Vivan de espaldas a sus circunstancias, que no persiguen mas que sembrar el odio y el terror entre los ciudadanos. Así que apaguen los telediarios, no compren periódicos, y paseen por el campo o las montañas. Allí se aprende y se goza mucho más.

viernes, 26 de noviembre de 2010

RESETEANDO LA AZOTEA


Salvífico y restaurador fue el desparpajo de aquellos años cincuenta. Mienten, como bellacos, quienes reniegan de aquel pulso con la nada, y eso que fuimos actores sin papel de un largometraje en blanco y gris. Los latidos atenuados de mil noches de radio, amenizadas por orquestinas de pluriempleados, tuvieron, como no, su mármol y su día. Hambrunas de escabeche y pan duro, descojonándose de los que tropezaban con los adoquines, y entre suspiros de España una lejana lucidez de maestros en los cuatro puntos cardinales. No miro a otra parte ni justifico ningún abuso, sobre todo ahora cuando de todo se abusa. Si una canción enternecía era por su carisma redentor de la miseria, y la miseria de despiojaba con furiosos dedos rascándose la cabeza. Ni oscuridades ni amaneceres, aquellos años resolvieron el gran error de la rabia irracional .Dentelladas de gatos celosos desafiando tejados y terrados en la innoble tradición de la ridiculez hispana, mordidas del estraperlo, propinas corruptas, brazos incorruptos, y orgullo patrio orlado en palmas secas de domingo de Ramos. Sería coincidencia pero nos tocó salir de las tramoyas y representar la única obra en repertorio de aquella tragicomedia polvorienta que nos hacía reir y también llorar. Flores en el pelo de las cupletistas y borracheras de clarete para incendiar rastrojos en tardes rojas y gualdas. Se dirá que no, se negará tres y tres mil veces, pero al final….,sin remedio, no hubo otro camino que andar. ¿Cansados?. Nunca, transitamos un paisaje feo en el viaje ferroviario de los años. Tiznados de carbonilla y ojerosos de monotonía, pero la vieja locomotora besó los topes del futuro y llegó, llegó con años de retraso a una frontera escarpada. A pie de andén yacen las colillas del ayer, yo me resisto a olvidar y no quiero maldecir, por las venas fluyen sangres de vinagre y de turrón, reliquias al fin y al cabo de lo que nos tocó vivir.

jueves, 11 de noviembre de 2010

EL REGRESO DE "ELS FUMS"


El pasado sábado inciamos la grabación de un nuevo CD de "Els Fums". Nuevas composiciones dentro de la línea propia pero con un toque rockero ya que, no en vano, surgimos en la década de oro del rock. De eso hace 41 años y lo curioso es que sonamos mucho mejor que en aquellos tiempos. No se si es la madurez o la implicación, pero así es. Hay dos temas que me gustan especialmente, "La noia d'els mil noms" (Josep Mª Vaqué) y "Quan ella torni a port" (compuesta por mí). La primera es un bella canción, que derrama una nostalgia hermosa y se acurruca en el sentimiento esencial del auténtico amor por una una mujer y de ninguna en concreto. La segunda, que escribí hace muchos años cuando ya no existíamos "Els Fums", tiene un tempo rockero y desgrana esa soledad de la espera del amor que tiene que regresar despues de haberlo perdido. En cierta forma tienen, ambos temas, algunas claves en común. Posiblemente exista alguna razón básica, y es que los de mi generación apostamos por una renovación que nunca llegó tal y como imaginábamos, pero que aún ahora seguimos esperando y no la damos por perdida. Es posible, también, que no lleguemos a ver ese mundo de paz y concordia, de amor integral sin límites (nada de sexualidad cutre y obsesiva), pero que en este revival musical lo estemos recreando como una lejana promesa que por fin llega a nuestro pequeño puerto de sentimientos artísticos.

No fuimos hippies pero si muy naturales, no fuimos soldados pero si luchadores, y tampoco orientalistas pero si espirituales. Creo que las diez canciones continen esos ingredientes que siguen presentes en nuestro interior. Será un buen CD.

lunes, 1 de noviembre de 2010

MI NIETO


Ha llegado en la madrugada del 30 de octubre, otro noctámbulo como yo. Me preguntan qué se siente al ser abuelo, y solo tengo una respuesta: felicidad. Es una prolongación humana del sentimiento, un continuo de emoción que se remonta a los seres ascendientes y pasa por los descendientes como un camino hermoso que se abre paso hacia el futuro. Oriol es del futuro pero comparte este presente espléndido de amor. Gracias por llegar y gracias por seguir. Esa madrugada queda anotada en nuestras memorias, y más allá de ellas, en el equilibrio del espacio-tiempo, en el misterioso devenir de la existencia de cuantos poblamos el mundo. No me quiero poner trascendente, porque lo autenticamente trascendente es mi nieto. Crecerá en el entrañable seno de la familia y en el océano de su realidad. Se hará con nuestros legados, para bien o para no tan bien, y llegará a ser él, a new kid in town.

Bienvenido, chaval

viernes, 22 de octubre de 2010

REGRESO AL PRESENTE

ESCOLA LAIETANIA

Todo es vocinglería en el patio de la escuela en un lunes, triste como lunes mismo, y triste bajo el cielo encapotado de octubre. En la glorieta que amenaza ruina, y que por aquel entonces no está prohibido subirse, se curiosea y se está al quite de las invitaciones lúdicas que puedan surgir. Somos niños de 7 u 8 años, estabulados en un dudoso proyecto de enseñanza progresista. Es la Barcelona de 1960 todavía no predestinada a los sueños megalómanos del provincianismo ilustrado que recalará algunas décadas después. Me siento ridículo con la plastilina, he dejado de saber leer para hacerle sitio a estas futilidades. Me aburre esa clase asamblearia y hueca donde solo se aprende el paso de las horas estúpidas. Añoro a Mari Carmen, la Señorita que me enseñó las cuatro reglas en el humilde colegio de mi calle. Aquí no hay dulzura ni castigo, ni éxito ni fracaso, ni aprobado ni suspenso, ni blanco ni negro, ni amigos…¿ ni rivales?. Esto es otra cosa. Es un extraño engendro como insertado a contracorriente, sin cometidos concretos ni vocación de enseñanza. Ya me dirán si un deforme cenicero de barro es un gran bagaje para resumir el final de curso. Cerca de la glorieta un niño gordo llora desconsolado, y me acerco enternecido.

-¿Qué te pasa, por qué lloras?

Una mueca de rechazo se desprende de su cara surcada de lágrimas. No responde a mi ingenua pregunta. Pero yo trazo mi explicación. Gordo, sofocado, asmático, feo, y desgarbado. Le rechazan, y no quieren jugar con él. Se me encoge el corazón, se me acelera, se me abre el pecho, siento tanta pena que con voz trémula le ofrezco...

-¿Quieres que juguemos los dos? ¿Te gustaría? ¿Quieres que seamos amigos?

El niño gordo no me mira, tiene la vista puesta en el cielo o mejor en la alta palmera que hay frente a él, pero nada observa. Ni a mí. Sin bajar la vista responde secamente...

-No.

Me vuelvo a la glorieta algo ruborizado. No es un buen lunes, por lo que se ve. Solo tengo ocho años. Allí se han apostado dos mozalbetes algo inquietantes que parecen al acecho. Yo me acerco en busca de trama lúdica, ¿por qué no?

--¿Queréis jugar?

Me miran y de pronto formulan una pregunta invasiva y urgente:

-¿Tu ets falangista o llobató?

Yo ni idea. No sé de qué me hablan.

-No sé

-Digues, rápid, ¿falangista o llobató?

Me sonrío. Tal vez es una clave para entrar en una panda de amigos y jugar. ¿Y qué responder?. Ellos insisten, reclaman mi respuesta.

-¿No ets llobató?

-Pues...no

-¿Falangista?

-Tampoco. ¿ Y vosotros?

Se apartan de mí como posesos y empiezan a gritarme, voceando por todo el jardín… .

-¡Falangista! ¡Falangista!

Y muchas miradas se posan en mí. Ellos repiten el adjetivo sin cesar. Más ojos van mirándome. Yo me siento acosado, empiezo a sentir miedo. ¿Qué habré dicho? ¿No era esto un juego?. No. No lo era. No lo será nunca.


viernes, 15 de octubre de 2010

LUBINA A LA SAL



Un octagenario, todavia digno y autónomo, vivia de su pensión en una modesta residencia para ancianos. Llevaba una vida tranquila y serena, y su entorno, aunque poblado de diezmos y calamidades, podía considerarse aceptable. Su aseo era adecuado, sus ropas de primera vida, su aspecto acompasado con sus circunstancias. No tenía quebrantos económicos. Había enviudado hacía 7 años. Tampoco se había hundido en la lúgubre espera de la muerte, su corazón estaba sano, y su fuerza proporcionada a su edad. Un hombre que no hacia nada ni esperaba nada, ni a nadie. Se había acostumbrado a este dilema inamovible y gozaba de un estado, en apariencia, saludable. Solo una cosa le atormentaba. Unas semanas atrás le contaron un chiste en un bar, un chiste fácil. ¿Sabes en que se parece la lubina a la sal a una mamada?...Pues no. ¡Pues...hombre... que la que te hacen en casa nunca es tan buena como la de fuera!. Tuvo que reirse por cortesía, pero sintió un agobio terrible de inmediato: nunca había comido lubina a la sal, y nunca le habían hecho una mamada. Aquello le marcó, se le quedó como una espina en un dedo. A sus 81 años no las había probado. El pescado no le gustó nunca demasiado, y sospechaba que ese aderezo de sal no le iba sentar bien. Además tendía a subirle la tensión., asi que descartó el restaurante y el plato, pero lo de la mamada ya era otra cosa. Siempre lo había imaginado como una delicia extraordinaria, y nunca se atrevió a plantearlo en su ordenada vida marital. Su mujer le hubiera sacado los colores, y posiblemente la habría ofendido gravemente. Era cosa de putas. La obsesión, prendida en esa falsa libertad de la viudez, le hizo cavilar. Recordó que algunos residentes hablaban de ello y daban referencias exactas de donde acudir para ello. Al principio lo escuchaba sin a a penas prestar atención, pero desde que le contaron el chiste su interés, un interés repentino y compulsivo, creció de forma inusitada. Y preguntó por las señas y por la persona.


En la estación de autobuses ya se conocía este trapicheo, como un servicio no declarado y bastante clandestino. No habían horarios. Acordó el precio antes: 30 €. Entraron por separado en los servicios de caballeros. El primero, y un minuto despues ella. Se metieron en el angosto WC, y susurrándose se dijeron lo imprescindible. El trabajo comenzó con cierto ritmo pero, poco a poco, fue decayendo. El observaba aquella nuca ,pequeña y vulgar, moverse con monotonía, pero no recibía el éxtasis esperado. La contratada empezaba a hartarse. De pronto le miró a la cara y le pidió otros treinta euros. Así, en pié, ridiculamente plantado, se sintió abrumado, incapaz de responder. La mujer dió un par de lenguetazos más y volvió a inquirirle en el trato.No hubo respuesta. Se levantó, colgó su bolso en bandolera y salió a toda prisa del retretete. El hombre no daba crédito a lo sucedido, no tenía ninguna emoción, la vida se le había quedado helada en las venas. Se abrochó y salió dando un traspié. La estación de autobuses estaba tambien adormecida, apenas se contaba una docena de viajeros en los andenes. Caminó entre ellos y salió al exterior. La noche caía, eran más de las ocho. Sin rumbo ni destino vagó por las calles, y cuando los primeros aromas genuinos del ocaso se desparramaron recobró el pensamiento. ¡Que mala suerte!, pensó. Nunca se había senrtido tan humillado, ni tan burlado, nunca había estado tan cerca de la indignidad. Y, ¿no era eso terrible?. Perder la dignidad, en los últimos tramos de la vida, era peor que morirse en un rincón. Recapacitó. Su tempo era otro, y nada ni nadie deberían alterarlo. Miró su reloj. Dio media vuelta y buscó un restaurante. La ensenada, tenía buen aspecto. Curioseó la carta y comprobó que entre sus especialidades se encontraba la lubina a la sal. Entró. Un amable maître le ofreció una mesa recogida junto a los ventanales entreabiertos por los que entraba la suave brisa de la noche primaveral. Pidió lubina a la sal, como quien es un consumado gourmet de toda la vida, y vino blanco de aguja. Aguardó mientras paladeaba la copa de aquel caldo dorado, intenso y lleno de matices, que poco a poco iba disipando la solemne tristeza de aquella tarde. Llegó el camarero con una fuente en la que, engastada como una reliquia arquelógica, humeaba el pescado recubierto de sal caliente y cristalizada. Embelesado observó la técnica del hostelero disecando finas y jugosas porciones de un pescado blanco y brillante cuyo aroma reconfortaba el ánimo. Probó el bocado, y le supo bien. El segundo aún mejor. Extraordinario. Se deleitó en sumo grado, saboreando cada minuto gastronómico, Al terminar pidió la cuenta. Treinta euros. Casualidades. Pagó y salió a la calle. No tenía la menor intención de regresar pronto a la residencia, donde las catervas de zombies se desperdigarían tras el sopicaldo entre sus habitaciones y la sala de la televisión. Entró en un coqueto café cercano al puerto y pidió un café y un coñac. Le atendieron muy bien, como a un señor. En verdad, pensó, soy un señor. Con mirada picara se dirigió al camarero tras engullir casi de un trago la copa de Magno, y le dijo... ¿Sabe usted en que se parece la lubina a la sal a una mamada?..

domingo, 10 de octubre de 2010

viernes, 27 de agosto de 2010

San Francisco de Asís

Luminosas cristaleras de la Iglesia de La Porciúncula, convento franciscano que visité en 1959, siendo niño. Volví este verano y junto al viejo seminario, sobrio y muy mallorquín, se había construido una joya de iglesia en 1965. Diseño circular, no muy grande, como un corazón acristalado con vidrieras espectaculares recreando la vida del Santo y su empatía absoluta con la Naturaleza. Aquella mañana percibí soledad en el lugar, siendo yo el único visitante, un vacío que no era doloroso pero si nostálgico. Al salir, entre los frondosos pinos de la finca, intuí que algún día recobraremos la fé.

martes, 17 de agosto de 2010

mi finisterre de ayer


De niño observaba de lejos la silueta del Coma Negra y el Pic de les Bruixes. Alli terminaba España y empezaba una Francia desconocida, misteriosa, vetada. Cincuenta años despues subí a ellos y por la arista de los Pirineos percibí mucho más misterio. No se cual es la razón, tal vez unos límites de la noción de la existencia. O tal vez...¿será esa mi última frontera?

domingo, 11 de julio de 2010

PREVENCION DE LAS ENFERMEDADES DE TRANSMISION POLITICA





Ignoremos todo conocimiento inútil como primer movimiento orquestal. Así que apaguemos la tele, la radio y el ordenador, pleguemos los diarios, que es como replegar velas en la tormenta. Capeemos el temporal y que las olas nos lleven a mar abierto, donde no se escuchen los bramidos de esos predadores de la ley y de la trampa. Les digo que estoy harto de políticos, como muchos de ustedes, como la mayoría. ¡Vaya! Somos mayoría y andamos bajo su tambor a paso ordinario. Yo no pretendo dar lecciones a nadie, solo aspiro a huir de sus pompas y vivir de la manera más digna .Será por eso que no sintonizo con esos contorsionistas de las palabras huecas.
Me vienen ahora a la memoria dos historias bastante parecidas entre sí, una sencilla y otra gloriosa, ambas con un mismo destino: liberarse de la presión ambiental. Allá por 1969 en la presa de la Restanca, que se encuentra al pie del Montarto, volvíamos de la ascensión y pernoctamos en el lugar. Entre el personal de mantenimiento y obras conocimos a un andaluz, enjuto y pulido, que se encargaba del manejo de un funicular rudimentario con el cual transportaban materiales desde el final de la pista, en el valle del Valertíes, hasta la cota de la presa, unos 300 metros más alta. Como quiera que nosotros, al dia siguiente, teníamos que descender indagamos la posibilidad de montarnos en “la mesilla”. El viaje estaba terminantemente prohibido por un capataz tan desagradable como autoritario, por lo que recurrimos al mesillero. A la entrada de la estación, excavada como una gruta en la roca granítica, nos recibió. Le comentamos nuestras intenciones y accedió con la condición de que llegásemos muy temprano y sin que el capataz se diera cuenta. Todo el entorno era bastante parecido a las secuencias cinematográficas de Indiana Jones, con vagonetas, túneles, y aquel misterioso funicular, créanme. Pero lo insólito fue lo que nos reveló a continuación. Se había instalado allí huyendo del mandamás a quien no soportaba y hasta se había construido una cama de madera. Tenía una modesta vajilla e instrumentos de cocina y un hornillo eléctrico también fabricados por él. “Aquí estoy tranquilo, sin verlo ni oírlo, y cuando sube la mesilla cargada con provisiones me lío a robar p’adentro y así ni tengo que acercarme al comedor. Ese tío es un malaje que no deja vivir a nadie, como un taladro que no cesa”. Se le veía un hombre feliz, un Robinson Crusoe pirenaico sin el criado Viernes, orgulloso de su libertad y lejos del martilleo jerárquico. Al día siguiente descendimos por una vertiginosa pendiente de raíles sobre una especie de plataforma de madera. Un viaje de 12 minutos que puedo calificar como el más alucinante de mi vida.
La segunda historia se halla recogida en. la Autobiografía de Charles Darwin durante su trascendental viaje de cinco años a bordo del Beagle. En uno de los capítulos describe enardecidamente las numerosas peleas y discusiones que sostuvo con el capitán Fitz-Roy, autoritario y visceral., Difícil relación la de un joven científico con un experto marino militar de ascendencia nobiliaria. Pero Darwin consiguió su objetivo. ¿Cómo?. Dedicándose a lo suyo, eludiendo el férreo ambiente del barco. Simplemente fue a lo suyo, y dejó la contienda jerárquica de lado. Pues vayamos a lo nuestro, que también es factible aunque no seamos genios de la Ciencia. No demos crédito a la esterilidad política, a sus ridículos recurrentes, a sus declaraciones de caverna. Nosotros a nuestra vida, a nuestra gente, a nuestras ilusiones. No es por desprecio, es simple y llanamente porque su maraña no es nuestra existencia. Si hay que escuchar a alguien con suma atención no es a estos especuladores de las urnas. Ya veran que pobres suenan, comparativamente, los discursos de la jauría política actual.
Pongamos la coda. En el mismo libro, Autobiografía de Charles Darwin, se recoge una frase lapidaria, que es del padre de Darwin, y que casualmente viene a cuento, cuando le dice: “hijo, nunca seas amigo de nadie a quien no puedas respetar”. Dura, muy dura. Para reflexionar.

domingo, 20 de junio de 2010

SARAMAGO


No ha sido del todo feliz ni nos ha hecho felices del todo con su literatura. Una pena, porque en sus albores apuntaba muy bien. Hace bastantes años, en 1999, me alojé en un hostal de la Rua do Villar, en Santiago de Compostela, tras concluir mi Camino en bicicleta. Suso, el propietario de la fonda, era un gallego genuino muy mayor pero muy despejado y estudiado en esas sucursales de la Universidad de la Vida que son los establecimientos inmemoriales que dan de comer y de dormir a los de a pie (no los hoteles). Por razones que aún hoy no he aclarado prendió una intensa empatía en ambos y entre vasos de Ribeiro me confesó: "Saramago estuvo aquí, lo tuve alojado hace unos años. pero te diré una cosa, cirujano, ...no vale nada, nada de nada". Fue categórico, directo, con el desparpajo de un consumado patrón capaz de decir en voz alta sus conclusiones al final de una larga vida. Aquellas palabras me resultaron algo insólitas, pero les concedí el crédito de retenerlas como una opinión "muy autorizada". Los años, en su curso fluvial, le daban la razón.

Saramago nunca alcanzó credibilidad en su mensaje, por bien que escribiera. Ocultó en las sombras de su ideología las crudezas de lo que defendía y mintió. Ahí se encuentra el Rubicón de un gran hombre, que lo quiere ser, cuando miente y oculta la verdad. Terminó en Lanzarote, viviendo placidamente de su jugosa cuenta corriente como un millonario alemán que se retira al sol amable de la isla y al vinillo de la Geria. Comunista. Purísimo comunista. Otra decepción, una más.

Hay un tránsito maligno en muchos valedores de la justicia social marxista: terminan viviendo instalados en los oropeles y disfrazados de proletarios. Pero que quieren que les diga...."por sus hechos les conocereis". Saramago y otros han sabido instalarse en el mar de la impostura moral y convertirse en agentes desestabilizadores de cualquier movimiento eficaz y reformista contra la desigualdad social. Son sus verdugos, los que cercenan la consecución de la autentica conquista popular, instigando odios pero sin el compromiso decidido en favor del bien común. Odian politicamente pero no aman a quienes dicen defender. Ese fue Saramago, y muchos más.

domingo, 16 de mayo de 2010

Menhir de Merli

Lleva ahí miles de años, y nos observa. Creo ahora nos mira con cierta displicencia, y no es para menos. Al margen de ello estoy convencido de que algún día se podrán descifrar los sentimientos y los pensamientos que ha captado este elemento perdurable. Y lo hicieron, expresamente, perdurable, con la voluntad de legarnos lo acontecido en aquellos tiempos. No es una simple piedra. Es un enorme disco duro que contiene más que información.

domingo, 9 de mayo de 2010

Un olivo de más de 600 años

Lo que habrá visto este olivo. Su mirada durante 600 años es imperturbable. Se encuentra en Colungo , Huesca. Lo he acariciado, pero no como a un viejo sino como a un sabio que emana inteligencia emocional
Nos creemos el centro del universo, pero no... somos muy poca cosa.

miércoles, 21 de abril de 2010

GARZONISTAS

Algo tiembla bajo nuestros pies, como un seísmo inquietante de intensidad no predecible. Es en el plano ideológico y como pretexto un juez juzgado. Que Garzón es un personaje atípico es incuestionable, y también controvertido. También. Puede que hasta algo paranoide en la dimensión profesional, pero todo ello no es más que un precario argumento para tanta alineación ideológica. Evidentemente ese no es ningún camino de progresismo, tan solo teatralidad macilenta de quienes enarbolan su defensa. Dicho de otra forma: un signo ominoso de mala salud de nuestra sociedad. Sin asepsia en los razonamientos se ensucia más y más el panorama. Puede que lo de Garzón sea una simple vendetta entre magistrados, o puede que no. Hay sin embargo sombras que desdibujan su presunta competencia, cuando solicita oficialmente el certificado de defunción de Franco, o cuando acude a una sangrienta cacería con un ministro de Justicia. Demasiados tintes kafkianos, rayando un delirio ególatra-compulsivo que hace sospechar de su sobriedad profesional. No es un probo juez, eficiente y eficaz, no… está prendado de si mismo ante todo, y eso no es nada bueno. En todos los niveles de la sociedad hay personas de gran valía que, sin protagonismos, trabajan con dedicación y alta responsabilidad. Los que nunca o casi nunca salen en los medios. Los que cumplen con el autentico objetivo de servicio a la sociedad, renunciando a la soberbia del personalismo.

No sé porqué me asalta el recuerdo de Marat cuando pienso en Garzón, sin que históricamente existan analogías, pero sí, me viene como una semejanza abstracta. Esperemos que no aparezca ninguna Charlotte Corday frente a su bañera. Nada de aquellos tiempos convulsos de la Francia guillotinadora y presuntamente revolucionaria, nada de aquellas tropelías en nuestros días. Marat nació en Boudry, Suiza, y era hijo de un dibujante de origen sardo bastante amargado. Garzón es andaluz. Los usos que hizo de la prensa escrita, lo mediático de aquel tiempo, le propiciaron sectarios amigos y enemigos, en eso si hay coincidencias. Y ese episodio no terminó bien, ni trascendió más allá de la crónica histórica.

Después de todo lo preocupante es que los valedores de Garzón, los garzonistas, se dediquen a eso y no susciten más que rabias ideológicas, cuando lo que en verdad hace mucha falta es regenerar el sentir de lo civilizado y desde ahí perfeccionar las ideas para mejorar la vida. Sobran algaradas y catarsis de las frustraciones pasadas, es menester defender el futuro y olvidar un pasado que no trajo ninguna enseñanza aprovechable. Señores, más y mejor arte y menos vocinglerías


miércoles, 7 de abril de 2010

Percepciones espontáneas

Con diáfana sencillez entra la luz en el atrio de la ermita. Todavía hay rastros de fe en sus paredes, volando de manera invisible por el aire. Han pasado los siglos, en este lugar
se dice que casi mil años, y me invade una omnipresencia de sentimientos derramados por una infinidad de devotos, caminantes, lugareños, extraviados y hasta nacidos alli. ¿Quién podría relatar tantas historias?: nadie. Pertenecen a un pasado que se ha alejado a la velocidad de la luz, que ahora viaja por las estrellas. Me inclino ante el sentir profundo de sus oraciones, con el respeto más humano, con la noble admiración a la espiritualidad del ser. La aperente soledad del atrio está cuajada de corazones que laten en silencio invocando lo sobrenatural como experiencia que trasciende. Cuanta impresión causa la plasticidad inmaterial de las almas. Todo ello sin preguntarme por existencias o inexistencias de Dios.

miércoles, 31 de marzo de 2010

miércoles, 17 de marzo de 2010


Tengo la impresión de que esta es nuestra situación actual, con la salvedad de que quien va delante, en la foto, al menos sabe a donde se dirige.

sábado, 13 de febrero de 2010




SANTS TEATRE DEL CENTRE


Centre Católic de Sants


Antoni de Capmany, 72-76


08014 Barcelona


Telèfon 933325037


Els Fums Project


Josep Mª Vaqué, veu, guitarra i flauta


Joan Carles Manzanero, veu i guitarra


Joan Carles Villalta, veu, guitarra i guitarra elèctrica



Laia Vaqué, piano, veu


Marc Sora, guitarra eléctrica i acústica


Carlos Estrada, guitarra eléctrica


Carlos Belafonte, baix


Xarli Oliver, batería



Diumentge 21 de febrer de 2010, a les 6 h



Les cançons…



Allemande


Tornaré


L’infant


Soledat


L’anacoreta


Hem oblidat aquells clams (lletra i música: Joan Villalta i Cabero)


No eran tristos, no señor (lletra i música: Joan Villalta i Cabero)


La meva pitiüsa


Ocell de bosc


Quand t’estimo


Records


La Sirena


Marta Camps


Quand ella torni a port (lletra i música: Joan Villalta i Cabero)









miércoles, 3 de febrero de 2010

Definiciones (XI a XVI)



Amor, que no es una transferencia de sentimiento altruista sino el proceso circunstancial de relación creativa a cualquier nivel


Odio, que no es el sentimiento de rechazo contra algo o alguien sino la incapacidad de entender y situar en su justa dimensión lo que no se comprende.


Héroes, que no son valerosos seres capaces de una gran gesta sino el resultado de una tirada de dados en una partida urgente.


Naturaleza, que no es el entorno en el que se desarrolla la vida sino el códice para llegar al infinito


Alma, que no es la forma espiritual de los seres vivos sino el vestigio inmemorial de otro ciclo previo de existencia real.


Materia, que no es una agrupación atómica sino la copia del destino existencial.

sábado, 16 de enero de 2010

Definiciones (VII a X)



Ciencia, que no es el único método para esclarecer los misterios que rigen la existencia sino una rendija por la que se ve una parte muy pequeña de la realidad.


Dios, que no es un ser omnipotente por ahora sino un ente infinito que algún día lejano existirá.


Guerra, que no es la continuación de la política por otros medios sino la depredación natural por otros medios.


Paz , que no es la convivencia armónica sin violencia sino un estado termódinámico de baja entropía y alta neguentropía.

miércoles, 6 de enero de 2010

Definiciones (IV a VI)


Religión, que no es una forma de creencia en lo sobrenatural sino una evasión de la angustia vital.


Sociedad, que no es un conjunto de seres relacionados para sobrevivir en su ciclo vital sino la aleatoria distribución de elementos en torno a las fuentes de energía necesarias.


Progreso, que no es la consecución lineal de mayor conocimiento y bienestar sino el mandato biológico para asegurar la pervivencia de la especie.

martes, 5 de enero de 2010


...y en la playa había un hombre invisible, bien calzado y completamente desnudo.

reflexion sobre el tiempo.


Esta concha, fósil, debe tener varios millones de años. Ahora está en mi mesa y me sugiere que el tiempo a veces no existe.

viernes, 1 de enero de 2010

Definiciones (I a III)



Política, que no es la forma de gobernar sino el arte de vivir de un gobierno.

Partido, que no es una suscripción ideológica sino una advocación esotérica a un Poder.

Ideología, que no es un conjunto de valores y normas basadas en una filosofía humanista sino una manera de adaptarse al nicho biológico del proceso evolutivo antropológico.