miércoles, 22 de mayo de 2013

Quirosentimientos


            



          No es ningún exorcismo, esa imposición de manos es un acto de intención curativa antiquísimo. Conozco bien, por mi profesión, lo que ha hecho Jorge Mario, el Papa Francisco, sobre esos jóvenes enfermos: les ha transferido un intuitivo e instintivo efecto chamánico. Y no es nada esotérico, sino la conexión física del mejor pensamiento a través de las manos. No soy erudito en la cuestión pero si he acumulado una experiencia de años como médico al respecto. Las enfermedades se curan o se remedian con la Ciencia, no hay milagro que valga, pero…hay cosas todavía inexplicables. Compartir mentalmente el proceso nosológico con el paciente predispone a la curación, a condición de que la terapéutica sea la correcta. En eso reside lo mejor de la Medicina, eficiencia y carisma unidos. Cualquier enfermedad, desde la más leve a la más grave, en pacientes conscientes, se combate mejor con la implicación humanitaria del profesional.

            Se dice, y está demostrado, que el homo sapiens aprendió a realizar pequeñas intervenciones quirúrgicas con sus manos y elementales instrumentos de sílex antes de estructurar su lenguaje. Las manos, esas que supo liberar el homo erectus cuando consiguió caminar erguido, son la clave del fenómeno evolutivo que ha hecho posible el desarrollo inteligente. Ningún ser vivo, excepto el hombre, posee unas manos tan hábiles y especializadas, y no es de extrañar por tanto que sean unos órganos  sumamente precisos para transmitir no solo funciones mecánicas sino emocionales. Este puede ser el nexo ancestral, antropológico y ritual, que mueve a determinadas personas a usarlas como un conector psíquico. Me tengo por científico basado en la evidencia pero he confesar que ese gesto, casi subliminal, de usar las manos para transmitir confianza  lo vengo usando a lo largo de toda mi vida profesional

            Entiendo perfectamente a Jorge Mario, ni exorcismo ni esoterismo, solo afecto profundo. Quirosentimientos.

P.S. Disculpen por acuñar  el término, un neologismo más. Me ha surgido espontáneamente, sin afán de nada.