viernes, 16 de febrero de 2018

Oxfam et alteri





La parábola del buen samaritano es, sin duda, políticamente correcta pero ahora lo correcto, en política, y las parábolas, en religión, ya no existen. Por eso a mí no me ha extrañado la noticia de abusos sexuales por parte de algunos miembros de Oxfam e intuyo que tan solo es la punta de un  oscuro iceberg en el que se agrupan TODAS las  organizaciones no gubernamentales así como las gubernamentales. Ya es bien sabido que el asunto de la jodienda no tiene enmienda.

Aunque a titulo personal colaboro con una asociación benéfica ( y no lo digo en plan fariseo) se trata de una lejana adscripción  que hace años contraje, cuando aún veía las cosas bajo un prisma coloreado. Ahora ya no doy nada a esas entidades ni a los mendigos de la calle. ¿Me habré vuelto malo y egoísta?. Es posible, pero razonadamente. Ahora pienso que la caridad es cosa de cercanía, de inmediatez, y por supuesto no expresaré en este post si la practico o no. Ahora pienso que los sentimientos son patrimonio exclusivo de la privacidad personal. También pienso que lo espiritual, e incluso la religión, son cosas absolutamente íntimas .y no me acerco a los ritos colectivos. He dejado de hacerlo por una convicción: las creencias son lo único que hoy en día aún están a salvo del cibercontrol y de la geolocalización, es decir que ya es lo último que nos queda en el pleno dominio de nuestra intimidad. Existió una frase, una recomendación muy sabia y muy antigua, que decía "que tu mano derecha no sepa lo que da tu mano izquierda" , Gran gran verdad perdurable por los siglos de los siglos, amén.

Cuando la miseria, la tragedia, el hambre, se convierten en negocio (siempre) la dignidad desaparece por completo. Allí donde sobreviene el horror social se inician pingües oportunidades de todo orden, Un economista alemán experto en temas africanos, creo que se llamaba Brytner o algo así, dijo que "la limosna de occidente va a parar a los bolsillos de los poderosos africanos". Muy lapidario, pero muy cierto, porque las pompas de las ONG cautivan a las almas sensibles pero naufragan en la tempestad de la codicia propia y ajena. Demasiados fraudes en sus cuentas. demasiadas connivencias políticas, demasiadas oportunidades para aventureros en busca de fortuna, demasiado efecto mediático manipulador. La caridad no es eso, ni por asomo.

Hay algo que si puede hacerse sin suscripciones ni reparos ni incertidumbres: ayudar y colaborar en nuestra vida diaria con  las necesidades del prójimo, nuestro prójimo cercano. Creo que, en esa nocturnidad (sin alevosía) puede generarse una ayuda eficaz y eficiente, sin luces ni cámaras, sin redes mediáticas. Hay tanto por hacer en proximidad que no cabe pensar más allá. Tal vez cuando nuestra actitud individual mejorase significativamente descubriríamos que "milagrosamente"empieza a mejorar la situación en el tercer Mundo.