sábado, 26 de marzo de 2011

EL BELLAMAR








"Voy a llevarte esta noche a bailar al Bellamar", eso pensaba yo con 11 años aquel verano del 62 en Premiá de mar. La muchacha nunca escuchó esta propuesta, porque en esa etapa de la vida solo se construyen deseos que quedan para siempre en un rincón del corazón para sobrevivir a lo tangible. El Bellamar, en la playa y junto a las vías del tren., ha quedado en la memoria de muchos como un lugar de referencia sentimental y nostalgica, como una advertencia de la aleatoriedad de la vida, ya que al cumplir cincuenta años (esa fue la concesión otorgada en 1948) la maquinaria estatal lo derrumbó haciéndolo desaparecer, fisicamente, para siempre.

Dicen que hasta una noche actuó Antonio Machín, y entre canciones y susurros, durante medio siglo, se enamoraron muchas parejas. Seguramente por eso ha ido creciendo su leyenda urbana, tan romántica que hasta yo mismo la percibí en mi preadolescencia. Todos los días de aquel verano, al llegar a la playa, contemplaba su aspecto seductor, como un reclamo de sensualidad mediterránea, y los domingos por la tarde, desde sus aledaños, se escuchaba a la orquesta interpretando "Bésame mucho" o "La vie en rose" con ese ritmo deliuescente que reverberaba en el aire sereno del atardecer.

Todos hemos tenido nuestro planeta de amor inexplorado, y el mío fue el Bellamar. No está nada mal encomendarse a su advocación romántica, como si de un virtuoso lugar se tratase. A fin de cuentas el amor es algo divino y humano.

sábado, 19 de marzo de 2011

¿NOS REMUERDE LA ENERGÍA?

Es cierto que la Humanidad se ha desarrollado en la precariedad de la energía, pero ello ha llevado mucho tiempo. Hasta el siglo XIX no se descubre la termodinámica, y es entonces cuando se inicia el gran despegue energético. Carbón, máquina de vapor, electricidad, combustibles fósiles, radioactividad. Y al final todo electricidad y todo petróleo. El objetivo es que las cosas funcionen, y que cada vez funcionen más cosas. ¿Hay alguien dispuesto a retroceder? Alguien sensato no. La demanda crece y nadie repara en ello cuando conecta un aparato o cuando enciende la luz. Todavía no está prohibido encender la luz de casa, ni poner la televisión, o la calefacción. Pero, tal vez, nos lo lleguen a prohibir. ¿Hay alguien que lo dude? Por ahora no se apuren, porque hay un triángulo omnipotente: Progreso-Economía-Poder. El Poder se pliega a la Economía, y ésta al Progreso. Porque solo progresando se incrementa la Economía, y con ella crece el Poder. Pueden jugar toda la tarde con los tres lados, verán que divertido. No obstante, tiren de Pitágoras porque no es un triángulo equilátero. Para complicar más las cosas.

Y para acabar, por hoy, E=MC2 sigue siendo irrefutable. Lo dijo Einstein, que murió por la rotura de un aneurisma de aorta abdominal, en aquel tiempo. Si el lucidísimo físico hubiera contado con una prótesis vascular de PTF, un polímero derivado del denigrante petróleo, hubiera podido decir algunas cosas más, y quizás habría callado bocas ignorantes que estos días me están recordando algunos con lo de la central nuclear japonesa a los curas con el SIDA y la homosexualidad. Por cierto, los únicos muertos por accidente de energía atómica en España fueron unos pacientes tratados con radioterapia en el Hospital Clínico de Zaragoza hace unos años, si mal no recuerdo 18 fallecidos. ¿Cerramos también las bombas de cobalto y aceleradores para el tratamiento del cáncer?

Les propongo una iniciativa: retiremos todas las fotos y estatuas, nombres de calles , de plazas, de institutos y colegios que hagan directamente alusión a Einstein, ese malévolo personaje que desentrañó los horrores de la física nuclear y en su lugar pongamos, por ejemplo, egregias imágenes de Al Gore, a bordo de su jet privado y soltando unos chorros de maná ecológico derivado del keroseno quemado en los motores Rolls-Royce del aeronave, empresa en la que invierten (directa o indirectamente) la Reina de Inglaterra, el Vaticano, la mafia rusa, el mismo Al Gore, el Señor Botín, y un larguísimo etc, hasta el cura de Villalpando.