lunes, 1 de noviembre de 2010

MI NIETO


Ha llegado en la madrugada del 30 de octubre, otro noctámbulo como yo. Me preguntan qué se siente al ser abuelo, y solo tengo una respuesta: felicidad. Es una prolongación humana del sentimiento, un continuo de emoción que se remonta a los seres ascendientes y pasa por los descendientes como un camino hermoso que se abre paso hacia el futuro. Oriol es del futuro pero comparte este presente espléndido de amor. Gracias por llegar y gracias por seguir. Esa madrugada queda anotada en nuestras memorias, y más allá de ellas, en el equilibrio del espacio-tiempo, en el misterioso devenir de la existencia de cuantos poblamos el mundo. No me quiero poner trascendente, porque lo autenticamente trascendente es mi nieto. Crecerá en el entrañable seno de la familia y en el océano de su realidad. Se hará con nuestros legados, para bien o para no tan bien, y llegará a ser él, a new kid in town.

Bienvenido, chaval