lunes, 14 de septiembre de 2009

J.M. Coetzee, un extemporáneo muy actual


En resumen, que existe una venganza aplazada, secular, por parte de los desfavorecidos inmemoriales. Eso viene a decir J.M. Coetzee en su novela Desgracia. Este hombre trata su literatura con altas dosis de amargura, lo cual puede que hasta sea muy necesario. Como necesarios son los avatares que sufre su protagonista, y que lo llevan no a la desgracia sino a algo mucho peor...al tedio vital. Todas las reflexiones que cabe hacerse en esta obra terminan desembocando en una velada advertencia, tan misteriosa como amenazante: no se puede estar tranquilo ni con las vivencias más banales. Pequeñas acciones son capaces de producir resultados imprevisibles. Creo que ese puede ser el corolario final.
No me atrevo a recomendar el libro, lo cual es todavía más insólito toda vez que es un escritor fiable, es decir comprometido con su interior antes que con su editor.