domingo, 15 de julio de 2012

ALGO MAS QUE UNA TEORIA: UNA CONJETURA DOMINICAL



Ahora, cuando el hombre se ha vuelto más individualista y materialista que nunca anda preocupado por la globalidad social, como si eso dependiera del sentir de cada uno o del sumatorio de las opiniones e ideas de todos.  Nuestro mundo no funciona así. Nunca ha funcionado así, salvo en alguna novela.  Funciona con acciones no con entelequias ni con  bagatelas de tres al cuarto. Antaño el ser humano se preocupaba menos de sí mismo y más por su entorno, y muy poco o nada por el rumbo de la sociedad; vivía precariamente y confiaba o se confiaba a valores intangibles y a las evidencias de sus cinco sentidos. Empiezo así porque esa es la impresión negativa que me suscita lo que estos días voy leyendo en los medios de comunicación: regeneración/refundación/reinvención del sistema.

Palabras, solo palabras. Desorientación y negación de la mayor, la piedra angular del fracaso no se menciona en esos alegatos estridentes, cuando menos imprecisos. Lo que realmente ha ocurrido es la descapitalización ética de muchos, de muchísimos, y de las Instituciones. Como consecuencia de ello también hemos sufrido una atomización del Poder, todo se ha llenado de gente con cuotas variables de mando que han traído una madeja de vectores de fuerza desorganizada y exclusivista cuya resultante ha sido la detención del crecimiento armónico de cada uno y de la sociedad en su conjunto.

La experiencia social no ha funcionado, ha terminado en fraude masivo. Ha faltado un ingrediente: la buena intención. Es el bien que más escasea, escasea más que el dinero. El dinero es un supuesto especulativo en sí mismo, intrínsecamente no es nada, al menos no lo es más allá de sus cometidos fácticos de lubricante del sistema. El mundo lo mueven las intenciones humanas, no el dinero.

Lo de refundar regenerar reinventar son maniobras orquestales en la oscuridad. Aceptemos que somos cada uno de nosotros los causantes y los solucionadores de esta crisis. Cuando cada uno de nosotros se ponga a hacer algo sensato para salir de ella saldremos. En nuestra mano está. Y si lo fiamos a Gobiernos, Estados, y Bloques, nos estaremos alejando peligrosamente de la auténtica solución. Esos están en un mundo sin sentimientos, y probablemente sin sentidos.