domingo, 3 de junio de 2012

RUINAS INESPERADAS





Cerca, a menos de un kilómetro de donde discurre la carretera nacional, esa que he transitado cientos de veces, se hallan las ruinas de un antiguo monasterio medieval que perteneció a la Orden de los Sanjuanistas. Estas tierras fueron feudo de Templarios, y tras su desaparición  el relevo corrió a cargo de los Sanjuanistas. Algo he leido sobre estas Ordenes, pero no voy a referirme a ellas, sino a describir la impresión que me causaron estas piedras. Vetustas y de mala calidad mineral, ya que es un terreno que contiene mucho yeso, se alzan en el altiplano del Somontano como una puerta a la luz y al viento. El arco es la gran obra civil de la Humanidad y así lo siguen atestiguando los siglos. Y ese arco, cómo no, está orientado, una vez más, en la dirección de la Vía ´Láctea.
Sin embargo. lo más curioso resulta ser que el lugar está próximo, muy próximo, y que una imprevista excursión me ha dado la oportunidad de conocerlo. Estamos próximos a muchas cosas, y a muchas gentes, y a muchas oportunidades, pero no vemos. Abramos los ojos, y abramos los sentidos. Andemos a cualquier parte. Lo peor es la inmoviblidad.