viernes, 30 de diciembre de 2011

Mendigos



En mi novela, no publicada, "Cenadurías de diciembre" el protagonista es un mendigo, y toda la historia gira en torno a su vida. Siempre me han atraído esos personajes que discrepan de la fortuna y se encaminan hacia un viaje solitario y ajeno a las normas. No son gente sencilla, su existencia está plagada de controversias y de ferocidades naturales, como si representasen el punto y aparte de la sociedad. Estos días les recuerdo con reiteración. Será la Navidad, será el frío, o la nostalgia. Para mí son los auténticos indignados que solo aspiran a abastecerse en el día a día, sin ambages, sin doble moral, sin recursos. Inmersos en la pobreza, dentro de la esfera hermética de la ausencia de necesidades espúreas, van de aquí para allá pateando calles y caminos, o viajando como polizones. Me dan mucho que pensar.

Raros, desconfiados, huraños, si, y humanos, profundamente humanos. Creo que supe captar todo eso en mi novela, la que surgió de un cuento escrito en el bochorno de un verano, desde mi trayecto cotidiano al trabajo al pasar por delante de uno de esos albergues, y de un sentimiento de soledad que tal vez me espoleó, en aquel tiempo, a dedicarles 128 páginas. No se si algún día me decidiré a editarla, ni se si estoy por la labor desde mi condición de diletante de la literatura, que no de escritor, pero si lo hago prometo que le regalaré un ejemplar al primer mendigo con el que me cruce.

Son gente necesaria, aunque parezca que no. Son desfavorecidos, en su mayoría, pero los hay, también, que solo entienden la vida desde esa andadura. A todos ellos, mis mejores deseos para 2012.