sábado, 8 de enero de 2011

El huevo de la serpiente


He vuelto a ver la película de Ingmar Bergman (1977), y he vuelto a sentir una extraña angustia en el ambiente, sobre todo en el ambiente, que recrea el film. La Alemania de 1923, asfixiada por una profunda crisis económica, moral, y social, inicia la maligna gestación de un huevo de serpiente horrible. Pelicula bien interpretada y aún mejor dirigida, para mí una obra maestra. En ella destaca la sordidez de la desesperación individual y colectiva, que en definitiva son lo mismo. Tanto la ambientación, perfecta, como el guión responden al más alto nivel de realización de una cinta que contiene un testimonio crudo de esa etapa pre-nazi de Alemania. David Carradine (más conocido por la serie Kung-Fu) se adapta muy bien al papel, si bien resulta mas brillante la interpretación de Liv Ullman, extraordinaria. Todo se desarrolla con una clave de degradación ominosa de las personas, y aunque la crueldad de algunas escenas provocan el escalofrío, lo más inquietante puede resumirse en la frase que pronuncia "Manuela" al referirse a la situación en la que se encuentra toda la sociedad en esos momentos "...no tienen futuro". Es uno de los instantess mas demoledores de la película. Y la desesperanza se resume de la forma más cruda y espectacular en la secuencia en la que Manuela dialoga con un sacerdote católico al que le pide ayuda y perdón por sus culpas, y en la que finalmente es el sacerdote quien le pide perdón a ella por saber hacer más para consolarla. En la trama argumental subyace la experimentación humana, psicológica y farmacológica, horrores que mas tarde se llevarían a cabo masivamente durante el III Reich. En esas atrocidades iniciales, de lo que luego fue un exterminio masivo, no estaba alineada con claridad una opción política definida ni religiosa, sino que una execrable semilla de maldad megalómana se había instalado entre la debilidad y la fragilidad de un pueblo humillado y rodeado de miseria. Para reflexionar seriamente.

Aunque calificada como drama, la película es mas que un drama para alcanzar la desesperanza mas realista. Quien sea hipersensible que no la vea, aunque merece la pena para vacunarse contra el hedonismo actual. Y como, acertadamente, dijo Niechtze: "las cosas más extrañas e insólitas...en el infinito...suceden infinitas veces. Mucho cuidado.