miércoles, 8 de diciembre de 2010

WIKILEAKS


¿Y ahora qué?. Nos estamos enterando de lo que todos, o casi todos, ya suponiamos. ¿Y qué?. Miles de datos de despropósitos, amenazas, opiniones turbias, maldades. Radiografías del Poder, y de la inmisericorde esencia de lo humano. Me resultó, hace años, escalofriante aquella conversación entre Nixon y Kissinger acerca de la guerra de Viet Nam en la que el presidente le sugería emplear armas nucleares para vencer y vencer en las elecciones. Días después se olvidó el testimonio difundido. Nadie, absolutamente nadie, persiguió esa amenaza permanente. Ahora los medios se han llenado de noticias torrenciales sobre otras atrocidades y el mundo se taquicardiza, pero no más que tras las copas de nochevieja. Todo volverá a su cauce, a la ignorancia compartida. Ellos ajustando sus trapicheos, sus batallas personales, sus negocios, y sus deshonestidades. Los demás esperaremos hasta la próxima, hasta otra ocasión en la que nos revelen más atrocidades, puede que entonces sea hasta con videos compremetedores y vergonzantes de grandes personajes en plena pederastia, o escatológicos, o sangrientos. Y se armará otro revuelo, pero todo seguirá hasta otra próxima.
No tengo la fórmula para combatir tanta hipocresía ni tanto oportunismo. Solo un modesto consejo: aléjense de políticos y sus lacayos. Vivan de espaldas a sus circunstancias, que no persiguen mas que sembrar el odio y el terror entre los ciudadanos. Así que apaguen los telediarios, no compren periódicos, y paseen por el campo o las montañas. Allí se aprende y se goza mucho más.

viernes, 26 de noviembre de 2010

RESETEANDO LA AZOTEA


Salvífico y restaurador fue el desparpajo de aquellos años cincuenta. Mienten, como bellacos, quienes reniegan de aquel pulso con la nada, y eso que fuimos actores sin papel de un largometraje en blanco y gris. Los latidos atenuados de mil noches de radio, amenizadas por orquestinas de pluriempleados, tuvieron, como no, su mármol y su día. Hambrunas de escabeche y pan duro, descojonándose de los que tropezaban con los adoquines, y entre suspiros de España una lejana lucidez de maestros en los cuatro puntos cardinales. No miro a otra parte ni justifico ningún abuso, sobre todo ahora cuando de todo se abusa. Si una canción enternecía era por su carisma redentor de la miseria, y la miseria de despiojaba con furiosos dedos rascándose la cabeza. Ni oscuridades ni amaneceres, aquellos años resolvieron el gran error de la rabia irracional .Dentelladas de gatos celosos desafiando tejados y terrados en la innoble tradición de la ridiculez hispana, mordidas del estraperlo, propinas corruptas, brazos incorruptos, y orgullo patrio orlado en palmas secas de domingo de Ramos. Sería coincidencia pero nos tocó salir de las tramoyas y representar la única obra en repertorio de aquella tragicomedia polvorienta que nos hacía reir y también llorar. Flores en el pelo de las cupletistas y borracheras de clarete para incendiar rastrojos en tardes rojas y gualdas. Se dirá que no, se negará tres y tres mil veces, pero al final….,sin remedio, no hubo otro camino que andar. ¿Cansados?. Nunca, transitamos un paisaje feo en el viaje ferroviario de los años. Tiznados de carbonilla y ojerosos de monotonía, pero la vieja locomotora besó los topes del futuro y llegó, llegó con años de retraso a una frontera escarpada. A pie de andén yacen las colillas del ayer, yo me resisto a olvidar y no quiero maldecir, por las venas fluyen sangres de vinagre y de turrón, reliquias al fin y al cabo de lo que nos tocó vivir.

jueves, 11 de noviembre de 2010

EL REGRESO DE "ELS FUMS"


El pasado sábado inciamos la grabación de un nuevo CD de "Els Fums". Nuevas composiciones dentro de la línea propia pero con un toque rockero ya que, no en vano, surgimos en la década de oro del rock. De eso hace 41 años y lo curioso es que sonamos mucho mejor que en aquellos tiempos. No se si es la madurez o la implicación, pero así es. Hay dos temas que me gustan especialmente, "La noia d'els mil noms" (Josep Mª Vaqué) y "Quan ella torni a port" (compuesta por mí). La primera es un bella canción, que derrama una nostalgia hermosa y se acurruca en el sentimiento esencial del auténtico amor por una una mujer y de ninguna en concreto. La segunda, que escribí hace muchos años cuando ya no existíamos "Els Fums", tiene un tempo rockero y desgrana esa soledad de la espera del amor que tiene que regresar despues de haberlo perdido. En cierta forma tienen, ambos temas, algunas claves en común. Posiblemente exista alguna razón básica, y es que los de mi generación apostamos por una renovación que nunca llegó tal y como imaginábamos, pero que aún ahora seguimos esperando y no la damos por perdida. Es posible, también, que no lleguemos a ver ese mundo de paz y concordia, de amor integral sin límites (nada de sexualidad cutre y obsesiva), pero que en este revival musical lo estemos recreando como una lejana promesa que por fin llega a nuestro pequeño puerto de sentimientos artísticos.

No fuimos hippies pero si muy naturales, no fuimos soldados pero si luchadores, y tampoco orientalistas pero si espirituales. Creo que las diez canciones continen esos ingredientes que siguen presentes en nuestro interior. Será un buen CD.

lunes, 1 de noviembre de 2010

MI NIETO


Ha llegado en la madrugada del 30 de octubre, otro noctámbulo como yo. Me preguntan qué se siente al ser abuelo, y solo tengo una respuesta: felicidad. Es una prolongación humana del sentimiento, un continuo de emoción que se remonta a los seres ascendientes y pasa por los descendientes como un camino hermoso que se abre paso hacia el futuro. Oriol es del futuro pero comparte este presente espléndido de amor. Gracias por llegar y gracias por seguir. Esa madrugada queda anotada en nuestras memorias, y más allá de ellas, en el equilibrio del espacio-tiempo, en el misterioso devenir de la existencia de cuantos poblamos el mundo. No me quiero poner trascendente, porque lo autenticamente trascendente es mi nieto. Crecerá en el entrañable seno de la familia y en el océano de su realidad. Se hará con nuestros legados, para bien o para no tan bien, y llegará a ser él, a new kid in town.

Bienvenido, chaval

viernes, 22 de octubre de 2010

REGRESO AL PRESENTE

ESCOLA LAIETANIA

Todo es vocinglería en el patio de la escuela en un lunes, triste como lunes mismo, y triste bajo el cielo encapotado de octubre. En la glorieta que amenaza ruina, y que por aquel entonces no está prohibido subirse, se curiosea y se está al quite de las invitaciones lúdicas que puedan surgir. Somos niños de 7 u 8 años, estabulados en un dudoso proyecto de enseñanza progresista. Es la Barcelona de 1960 todavía no predestinada a los sueños megalómanos del provincianismo ilustrado que recalará algunas décadas después. Me siento ridículo con la plastilina, he dejado de saber leer para hacerle sitio a estas futilidades. Me aburre esa clase asamblearia y hueca donde solo se aprende el paso de las horas estúpidas. Añoro a Mari Carmen, la Señorita que me enseñó las cuatro reglas en el humilde colegio de mi calle. Aquí no hay dulzura ni castigo, ni éxito ni fracaso, ni aprobado ni suspenso, ni blanco ni negro, ni amigos…¿ ni rivales?. Esto es otra cosa. Es un extraño engendro como insertado a contracorriente, sin cometidos concretos ni vocación de enseñanza. Ya me dirán si un deforme cenicero de barro es un gran bagaje para resumir el final de curso. Cerca de la glorieta un niño gordo llora desconsolado, y me acerco enternecido.

-¿Qué te pasa, por qué lloras?

Una mueca de rechazo se desprende de su cara surcada de lágrimas. No responde a mi ingenua pregunta. Pero yo trazo mi explicación. Gordo, sofocado, asmático, feo, y desgarbado. Le rechazan, y no quieren jugar con él. Se me encoge el corazón, se me acelera, se me abre el pecho, siento tanta pena que con voz trémula le ofrezco...

-¿Quieres que juguemos los dos? ¿Te gustaría? ¿Quieres que seamos amigos?

El niño gordo no me mira, tiene la vista puesta en el cielo o mejor en la alta palmera que hay frente a él, pero nada observa. Ni a mí. Sin bajar la vista responde secamente...

-No.

Me vuelvo a la glorieta algo ruborizado. No es un buen lunes, por lo que se ve. Solo tengo ocho años. Allí se han apostado dos mozalbetes algo inquietantes que parecen al acecho. Yo me acerco en busca de trama lúdica, ¿por qué no?

--¿Queréis jugar?

Me miran y de pronto formulan una pregunta invasiva y urgente:

-¿Tu ets falangista o llobató?

Yo ni idea. No sé de qué me hablan.

-No sé

-Digues, rápid, ¿falangista o llobató?

Me sonrío. Tal vez es una clave para entrar en una panda de amigos y jugar. ¿Y qué responder?. Ellos insisten, reclaman mi respuesta.

-¿No ets llobató?

-Pues...no

-¿Falangista?

-Tampoco. ¿ Y vosotros?

Se apartan de mí como posesos y empiezan a gritarme, voceando por todo el jardín… .

-¡Falangista! ¡Falangista!

Y muchas miradas se posan en mí. Ellos repiten el adjetivo sin cesar. Más ojos van mirándome. Yo me siento acosado, empiezo a sentir miedo. ¿Qué habré dicho? ¿No era esto un juego?. No. No lo era. No lo será nunca.


viernes, 15 de octubre de 2010

LUBINA A LA SAL



Un octagenario, todavia digno y autónomo, vivia de su pensión en una modesta residencia para ancianos. Llevaba una vida tranquila y serena, y su entorno, aunque poblado de diezmos y calamidades, podía considerarse aceptable. Su aseo era adecuado, sus ropas de primera vida, su aspecto acompasado con sus circunstancias. No tenía quebrantos económicos. Había enviudado hacía 7 años. Tampoco se había hundido en la lúgubre espera de la muerte, su corazón estaba sano, y su fuerza proporcionada a su edad. Un hombre que no hacia nada ni esperaba nada, ni a nadie. Se había acostumbrado a este dilema inamovible y gozaba de un estado, en apariencia, saludable. Solo una cosa le atormentaba. Unas semanas atrás le contaron un chiste en un bar, un chiste fácil. ¿Sabes en que se parece la lubina a la sal a una mamada?...Pues no. ¡Pues...hombre... que la que te hacen en casa nunca es tan buena como la de fuera!. Tuvo que reirse por cortesía, pero sintió un agobio terrible de inmediato: nunca había comido lubina a la sal, y nunca le habían hecho una mamada. Aquello le marcó, se le quedó como una espina en un dedo. A sus 81 años no las había probado. El pescado no le gustó nunca demasiado, y sospechaba que ese aderezo de sal no le iba sentar bien. Además tendía a subirle la tensión., asi que descartó el restaurante y el plato, pero lo de la mamada ya era otra cosa. Siempre lo había imaginado como una delicia extraordinaria, y nunca se atrevió a plantearlo en su ordenada vida marital. Su mujer le hubiera sacado los colores, y posiblemente la habría ofendido gravemente. Era cosa de putas. La obsesión, prendida en esa falsa libertad de la viudez, le hizo cavilar. Recordó que algunos residentes hablaban de ello y daban referencias exactas de donde acudir para ello. Al principio lo escuchaba sin a a penas prestar atención, pero desde que le contaron el chiste su interés, un interés repentino y compulsivo, creció de forma inusitada. Y preguntó por las señas y por la persona.


En la estación de autobuses ya se conocía este trapicheo, como un servicio no declarado y bastante clandestino. No habían horarios. Acordó el precio antes: 30 €. Entraron por separado en los servicios de caballeros. El primero, y un minuto despues ella. Se metieron en el angosto WC, y susurrándose se dijeron lo imprescindible. El trabajo comenzó con cierto ritmo pero, poco a poco, fue decayendo. El observaba aquella nuca ,pequeña y vulgar, moverse con monotonía, pero no recibía el éxtasis esperado. La contratada empezaba a hartarse. De pronto le miró a la cara y le pidió otros treinta euros. Así, en pié, ridiculamente plantado, se sintió abrumado, incapaz de responder. La mujer dió un par de lenguetazos más y volvió a inquirirle en el trato.No hubo respuesta. Se levantó, colgó su bolso en bandolera y salió a toda prisa del retretete. El hombre no daba crédito a lo sucedido, no tenía ninguna emoción, la vida se le había quedado helada en las venas. Se abrochó y salió dando un traspié. La estación de autobuses estaba tambien adormecida, apenas se contaba una docena de viajeros en los andenes. Caminó entre ellos y salió al exterior. La noche caía, eran más de las ocho. Sin rumbo ni destino vagó por las calles, y cuando los primeros aromas genuinos del ocaso se desparramaron recobró el pensamiento. ¡Que mala suerte!, pensó. Nunca se había senrtido tan humillado, ni tan burlado, nunca había estado tan cerca de la indignidad. Y, ¿no era eso terrible?. Perder la dignidad, en los últimos tramos de la vida, era peor que morirse en un rincón. Recapacitó. Su tempo era otro, y nada ni nadie deberían alterarlo. Miró su reloj. Dio media vuelta y buscó un restaurante. La ensenada, tenía buen aspecto. Curioseó la carta y comprobó que entre sus especialidades se encontraba la lubina a la sal. Entró. Un amable maître le ofreció una mesa recogida junto a los ventanales entreabiertos por los que entraba la suave brisa de la noche primaveral. Pidió lubina a la sal, como quien es un consumado gourmet de toda la vida, y vino blanco de aguja. Aguardó mientras paladeaba la copa de aquel caldo dorado, intenso y lleno de matices, que poco a poco iba disipando la solemne tristeza de aquella tarde. Llegó el camarero con una fuente en la que, engastada como una reliquia arquelógica, humeaba el pescado recubierto de sal caliente y cristalizada. Embelesado observó la técnica del hostelero disecando finas y jugosas porciones de un pescado blanco y brillante cuyo aroma reconfortaba el ánimo. Probó el bocado, y le supo bien. El segundo aún mejor. Extraordinario. Se deleitó en sumo grado, saboreando cada minuto gastronómico, Al terminar pidió la cuenta. Treinta euros. Casualidades. Pagó y salió a la calle. No tenía la menor intención de regresar pronto a la residencia, donde las catervas de zombies se desperdigarían tras el sopicaldo entre sus habitaciones y la sala de la televisión. Entró en un coqueto café cercano al puerto y pidió un café y un coñac. Le atendieron muy bien, como a un señor. En verdad, pensó, soy un señor. Con mirada picara se dirigió al camarero tras engullir casi de un trago la copa de Magno, y le dijo... ¿Sabe usted en que se parece la lubina a la sal a una mamada?..

domingo, 10 de octubre de 2010

nou cd de "els fums"


Al novembre enregistrem un nou CD, amb dotze noves cançons. Seguim amb gust per la mùsica.